Una atención personalizada y adaptada  para  mejorar las relaciones entre padres  e hijos.

 


Un abordaje educativo para afrontar con  éxito las dificultades que van surgiendo con niños y jóvenes en el  ámbito familiar.

 


Un educador o educadora familiar que se desplaza al domicilio familiar para  conocer cuáles son las preocupaciones  y las  les dificultades a les que se enfrentan los padres en la crianza de sus hijos.

 


Una propuesta concreta y adaptada a cada familia, tanto para las  estrategias educativas como para  horarios y duración de la  intervención del educador familiar.

 


Una presencia del educador familiar en la casa, para  ayudar en la aplicación de las técnicas y estrategias educativas más adecuadas.

 


Claridad durante todo el proceso, si valoramos que no se dan  las  condiciones necesarias para el  trabajo familiar, o bien que es más adecuada la figura de otro tipo  de  profesional, propondremos  no alargar innecesariamente nuestra presencia en la familia.